La detección precoz de los trastornos alimentarios clave en su pronóstico Quiero

La detección precoz de los trastornos alimentarios clave en su pronóstico

“Hacia apenas diez días que la familia había empezado a detectar ciertos cambios y actitudes en su hija que les hicieron sospechar que podía padecer algún trastorno alimentario, y ya decidieron acudir a nosotros. Eso hace poco tiempo no sucedía”. Con estas palabras Míriam Sánchez, psicóloga y terapeuta de ita, centro especializado en salud mental y en el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), se refiere a uno de los últimos pacientes que ha atendido.

 

Aunque matiza que se trata de un caso excepcional por la gran rapidez con que la familia tomó cartas en el asunto, la psicóloga lo resalta para ejemplificar la tendencia que se está dando desde hace unos años. Los pacientes acuden antes a un profesional especializado para tratar esta clase de trastornos. “Este es un aspecto muy importante. La detección precoz de los trastornos de conducta alimentaria mejora mucho el pronóstico del paciente”, afirma la terapeuta.

 

Queda mucho por hacer

 

Gracias a las campañas de concienciación, la sociedad ha ido interiorizando la importancia de ponerse en manos de especialistas lo antes posible cuando se detectan síntomas que pueden esconder un trastorno de la conducta alimentaria. “Antes este tipo de trastorno se veía como algo ajeno y alejado. Ahora en cambio la sociedad sabe que esta enfermedad mental la puede padecer cualquier persona de su entorno”, describe.

 

A pesar de esta labor de constancia para alertar sobre la prevalencia de estos trastornos, y de iniciativas de sensibilización como el Día mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria que se celebra cada 2 de junio, las cifras siguen siendo elevadas. Alrededor de 400.000 personas padecen en España algún trastorno de la conducta alimentaria. De ellas 300.000 son chicos y chicas de entre 12 y 24 años, siendo la tercera causa de enfermedad crónica en la adolescencia, según datos del último estudio de la Fundación Fita y la Asociación española para el estudio de los trastornos de la conducta alimentaria.

 

El factor riesgo digital

 

La aparición de este tipo de trastornos se está dando cada vez a edades más tempranas. En ello cree Míriam Sánchez que tiene especial relevancia un factor: “La entrada en la adolescencia se produce antes. Es una etapa en la que el cuerpo experimenta cambios, cambia la relación con los iguales, surgen las primeras relaciones sexuales y el inicio del consumo de tóxicos. Estos cambios llegan en un momento en que no están preparados emocionalmente para gestionarlos y esto hace que los procesos se compliquen”.

 

A ello hay que sumar otro factor de riesgo que llega en formato digital: Internet y las redes sociales. Sin necesidad de buscar demasiado, en la Red se pueden encontrar centenares de páginas que hacen apología de trastornos como la anorexia o la bulimia. Los adolescentes son unos grandes consumidores de contenidos digitales, circunstancia que unida a esta adolescencia anticipada que conlleva una capacidad crítica menor, los convierte en el grupo más expuesto a acceder a estos contenidos. Desde que se extendió el uso masivo de las redes sociales, las conductas de riesgo relacionadas con estos trastornos han crecido un 20% entre este colectivo, según la Associació contra l’Anorèxia i la Bulímia.

 

Además de ser una fuente de entretenimiento e información, las redes sociales son una gran vía de exposición para los adolescentes. Hoy en día su entorno es mucho más amplio que en generaciones anteriores y a través de las redes pueden tener miles de contactos. “Esa foto que comparten puede estar llegando en segundos a muchísima gente, por lo que las críticas o los comentarios que puede recibir se multiplican. Gestionar eso es difícil para alguien que se siente inseguro o está teniendo otros problemas”,  dice la psicóloga. “Una crítica o un rechazo social le puede hacer mucho daño”, añade. De ahí que remarque la importancia “de educar a los adolescentes para que tengan pensamiento crítico y que sean conscientes del impacto que puede llegar a tener aquella foto o publicación que comparten públicamente”.

 

Cómo actuar ante un trastorno alimentario

 

La familia o el entorno más cercano de la persona afectada juegan un papel fundamental en su proceso de curación. “Con el acompañamiento familiar el pronóstico mejora mucho y las probabilidades de salir del trastorno alimentario son más altas”, explica la psicóloga de ITA. Aunque puntualiza que “es importante entender que los tratamientos son procesos lentos y complejos”. Y concluye remarcando que “los trastornos alimentarios se curan si se hacen los tratamientos adecuados y en el tiempo necesario”.

 

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