¿Cómo funciona la toxina botulínica o bótox? - Mi Tres Torres Quiero

¿Cómo funciona la toxina botulínica o bótox?

El cirujano plástico Dr. José María Triviño nos explica las claves para conseguir unos buenos resultados con toxina botulínica

¿Qué es la toxina botulínica o bótox?

La toxina botulínica, conocida habitualmente como bótox, es una sustancia química que «actúa sobre las células musculares y bloquea su actividad, paralizando el músculo», nos explica el cirujano plástico, Dr. José María Triviño. El bótox es una molécula presente en la naturaleza, producida por una bacteria: clostridium botulinum. Esta bacteria causa el botulismo, que se caracteriza precisamente por la parálisis muscular.

Después de estudiar las propiedades de esta molécula y su forma de actuar, los expertos consideraron que podía utilizarse para modular la capacidad de contracción de ciertos músculos. Se obtendría así un beneficio médico y, a partir de aquí, se inició la síntesis de esta molécula en laboratorio.

Según nos explica el doctor Triviño, «en el campo de la medicina estética se utiliza la toxina botulínica para evitar que ciertos músculos se contraigan, lo que bloquea o minimiza su capacidad de movimiento. Modula así también los movimientos de la piel, y evita la formación de arrugas de expresión».

El bótox es utilizado básicamente para el tratamiento de arrugas de expresión en el tercio superior de la cara: «frente, entrecejo y patas de gallo», asegura el doctor Triviño.

Es a partir del tercer o cuarto día desde su aplicación cuando el bótox empieza a hacer efecto.

 

¿Cómo actúa el botox en el paciente?

En primer lugar, para entender cómo actúa el botox en el paciente, debemos identificar los dos tiempos de arrugas:

  • Estáticas: las que se producen por el propio descolgamiento de los tejidos y la pérdida de colágeno. La mímica facial condiciona sus cambios pero no las hace menos visibles.
  • Dinámicas: las que son consecuencia del movimiento repetitivo. La mímica facial las hace más o menos visibles, por lo que son menos visibles si hay una expresión facial relajada.

Es sobre las dinámicas que actúa la toxina botulínica. Si paralizamos en mayor o menor medida la actividad de ciertos músculos, limitamos también la mímica facial repetida y la formación e identificación de las arrugas dinámicas o «de expresión».

«Si se utiliza el bótox correctamente, el paciente puede seguir expresándose con naturalidad pero de forma menos intensa y forzada, con lo que prevendrá que la piel se arrugue. El bótox hará que las arrugas de expresión no vayan a más y se suavicen poco a poco, ya que el paciente tendrá una expresión más relajada.

 

¿Cada cuándo debemos repetir el tratamiento de bótox?

 

La toxina botulínica perderá su efecto con el paso del tiempo, como sucede con cualquier sustancia biológica. Cuatro meses después de aplicarla, la toxina botulínica o bótox empezará a perder efecto, y a los 6 meses ya será prácticamente inexistente. Tal y como afirma el doctor Triviño, «transcurrido ese tiempo, el músculo recuperará su actividad, la expresión restaurará su intensidad y las arrugas volverán, por lo que tendremos que aplicar de nuevo el tratamiento entre los 4 y 6 meses. Si no lo hacemos recuperaremos la movilidad muscular previa y, con ello, el estado inicial de esas arrugas de expresión que queremos tratar».

 

¿Dónde se debe aplicar la tóxina botulínica?

 

Legalmente, el bótox solo puede aplicarse en el tercio superior. Hay algunos doctores que lo utilizan para tratar arrugas de alrededor de la boca o en el cuello (el «cuello de nefertiti» es como se denominan aquellas arrugas en el cuello cuando la piel está muy envejecida). La legislación así lo contempla ya que no hay estudios formales sobre su aplicación con finalidades estéticas en otras zonas de la cara. No obstante, si lo realiza un profesional cualificado, la aplicación en esas zonas puede dar resultados son muy satisfactorios.

La toxina se aplica mediante punción en una serie de puntos que la vehiculan sobre los músculos concretos sobre los que queremos actuar. La inoculación se practica con aguja fina de manera totalmente indolora ya que, previamente, en los puntos de punción se aplica una crema anestésica.

 

¿A qué tipo de pacientes se aplica la toxina botulínica?

 

La toxina botulínica no da volumen. «Muchos pacientes se confunden y, aunque quieren aplicarse la toxina botulínica, dicen que no quieren verse la cara hinchada”, afirma el doctor Triviño. No debe confundirse la toxina botulínica con el ácido hialurónico. La toxina botulínica nunca hincha la cara, sino que como ya hemos dicho, actúa sobre el músculo impidiendo su contracción.

No es posible generalizar ya que hay muchos tipos de pacientes: algunos empiezan a marcar arrugas de expresión desde muy jóvenes y empiezan a tratarse a los 30 años, mientras que otros no empiezan hasta una edad más avanzada.

Dado el carácter preventivo del tratamiento, es muy adecuado hacerlo de manera temprana, ya que contribuirá a minimizar la progresión de las arrugas. La acción continuada del botox va reduciendo las arrugas pero, cuanto más marcadas estén, más costará que estas se suavicen y difícilmente las hará desaparecer.

Si las arrugas son muy marcadas, se recomienda un tratamiento en dos tiempos:

  • Durante el primer año aproximadamente se tratará solo con bótox para determinar el grado de mejora de las arrugas.
  • Después de este primer año, con las arrugas de expresión suavizadas, se incorpora ácido hialurónico de muy baja reticulación, para tratar la arruga. Previamente, habremos tratado con botox para evitar la contracción del músculo que condiciona la aparición de la arruga. Por mucho ácido hialurónico que pongamos, si el músculo se contrae, la arruga va a seguir ahí.

 

¿Cómo se aplica el bótox?

Se aplica con una aguja muy fina (30 gauges) que prácticamente ni se nota en una serie de puntos. El tratamiento es indoloro, dura unos 15 minutos y se actúa en determinados grupos musculares (identificados durante la evaluación de cada paciente).

En esta evaluación, el paciente gesticula, levanta las cejas, frunce el ceño, pone cara de enfado o sonríe fuerte. Esto permite identificar las arrugas de expresión y concretar sobre qué puntos se aplica la toxina.

Hay que tener en cuenta que la interacción de los músculos frontal, corrugadores y procerus, dependiendo de la disposición anatómica de los fascículos de fibras en los diferentes músculos, da lugar a un buen número de estados emocionales. Por ejemplo:

  • Cuando la frente se levanta, con predominio del frontal medial sobre procerus y corrugadores, la emoción que refleja puede ser de expectación, curiosidad, ilusión, burla …
  • El equilibrio entre frontal como elevador y los músculos depresores, procerus y corrugadores, transmite amistad, serenidad …
  • Cuando los corrugadores y procerus predominan sobre el frontal, la frente se deprime en su porción central. Esto puede expresar preocupación, enfado, cansancio …
  • Si la acción de las fibras laterales del frontal es predominante sobre la porción externa del orbicular, se transmite sorpresa, felicidad, entusiasmo ….
  • Si prevalece la actuación de las fibras externas del orbicular sobre las fibras laterales del músculo frontal lo que se comunica es ansiedad, tristeza, cansancio, hastío …

En el caso de las patas de gallo, el origen se deriva de la contracción de la porción externa del nervio orbicular. A medida que pasan los años se pierde elasticidad en la piel, las arrugas quedan marcadas incluso en reposo.

La posición de las cejas es también importante. Dependiendo del balance de “parálisis” muscular que condicionemos sobre las músculos, podemos modular la altura de las cejas. De esta forma, si debilitamos en exceso la acción del músculo frontal podemos generar un cierto descenso de la altura de las cejas, esto es relativamente aceptado en el caso de los hombres. Contrariamente, en las mujeres, este hecho condiciona un efecto negativo ya que da lugar a un aspecto envejecido. La ceja en la mujer debe estar por encima del arco supraorbitario manteniendo una línea ascendente de dentro hacia fuera; la pérdida de esa línea ascendente es sugestiva de envejecimiento.

En definitiva, según afirma el doctor Triviño, «dónde aplicar la toxina botulínica depende del minucioso estudio de cada caso y la interacción de la acción de los diferentes grupos musculares de cada paciente. Cada individuo es único y debe ser tratado conforme a su anatomía específica».

 

 

 

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