Las nuevas tecnologías, ¿cómo utilizarlas de manera saludable? Quiero

Las nuevas tecnologías, ¿cómo utilizarlas de manera saludable?

Nuestros expertos de ITA Salud Mental, nos recomiendan cómo educar en el uso saludable de las nuevas tecnologías

redes sociales

Los psicólogos expertos de ITA Salud Mental nos aportan en este artículo herramientas para tomar conciencia desde el punto de vista de padres, madres y profesionales en la promoción del uso saludable de las nuevas tecnologías, especialmente enfocado a los adolescentes.

Las nuevas tecnologías son aquellas tecnologías de la información y comunicación (TIC) que actualmente se encuentran totalmente integradas en nuestra vida diaria, independientemente de nuestro nivel socioeconómico. Es decir, nos referimos básicamente a móviles, tablets, ordenadores o videojuegos, entre otros. El objetivo de los expertos es promover un uso saludable de los mismos. «Es imprescindible reflexionar en el cómo fomentamos su uso entre los adolescentes y sobre todo, en el desde dónde lo hacemos«, afirman nuestros expertos. Esto guarda una relación estrecha con el vínculo que establecemos con el otro y con los mensajes no verbales que forman parte de la comunicación.

Por ejemplo, en las relaciones familiares fundamentadas en el respeto, la confianza y la seguridad, cuando se habla con ellos/ellas sobre los peligros en la red o la regulación de los tiempos de uso de los dispositivos se convierte en algo constructivo y se establecen límites claros y saludables en torno a su uso.

Por lo que antes de analizar el “cómo”, recomiendan reforzar el “desde dónde”. En primer lugar, «es interesante preguntarse qué tipo de pensamientos, emociones o sensaciones se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en las Nuevas Tecnologías».

 

La gestión propia de las redes

Los adolescentes suelen ver las nuevas tecnologías como algo divertido y gratificante mientras que sus figuras de referencia suelen opinar que se trata de algo peligroso y perjudicial. Por lo que los expertos plantean acercarse a las nuevas tecnologías «teniendo en cuenta nuestra visión de las cosas pero también la de nuestros hijos, tolerando las diferencias y poniendo la intención en buscar una integración de los puntos de vista, más que una reafirmación en el nuestro propio».

Desde el punto de vista de los expertos, las nuevas tecnologías «no son ni buenas ni malas, ni peligrosas ni fiables. Todo depende de la gestión y del uso que se haga de ellas». Los adultos somos responsables del uso y ejemplo que damos, por lo que «es importante antes de abordar el tema con nuestros hijos/as, tomar conciencia de la gestión que hacemos nosotros mismos».

También debemos como adultos evitar un juicio negativo relativo a nosotros, ya que mermaríamos nuestra autoestima y nuestra autoridad. «Acercarse a un adolescente con la autoestima baja puede provocar que el propio adolescente tome esta fuerza y se comporte con nosotros de manera irrespetuosa o con violencia». El conflicto nos brinda una oportunidad para darnos cuenta de lo que podemos hacer de otra manera, de lo que no está funcionando o de lo que nos conviene incorporar en la relación con nuestro hijo/a y con nosotros/as mismas.

 

El empoderamiento

Es habitual que las ideas que tengamos en torno a una situación determinen en gran parte las estrategias que ponemos en marcha para afrontar este conflicto. Por lo que si partimos de ideas diferentes, difícilmente podremos llegar a algún tipo de acuerdo, por mucha razón que tenga nuestro mensaje.

Si partimos del miedo, el peligro o los riesgos, es probable que nuestras medidas educativas se vinculen a un tono de alarma, crítica o sobreprotección, por lo que va a ser más difícil que nuestro hijo/a conecte con nosotros. No solo no nos hará caso, sino que probablemente no nos escuchará.

Para que se produzca una comunicación eficaz, suele ser más importante el tipo de relación y vínculo generado con nuestros hijos que informarse con empeño sobre pautas educativas, acudir a escuelas para padres y madres o leer libros y artículos sobre adolescencia y «cómo educar». Si no trabajamos esta relación, es posible que nada funcione.

Y todo lo que aprendamos en talleres y libros de autoayuda puede resultar incluso perjudicial, ya que cuánto más sepamos al respecto de lo que supuestamente está bien o es recomendable, mayor puede ser la presión que estemos ejerciendo sobre nuestros hijos. Y un adolescente, ante la presión, reaccionará con distancia, enfado y comportándose de la manera totalmente contraria a lo que se espera.

Este hecho es un aspecto importante que a lo largo de la intervención que se lleva a cabo por los profesionales de ITA Salud Mental, se preocupan en trabajar. «El objetivo es que lo que hacemos sin darnos cuenta, lo hagamos desde la conciencia, y, una vez sepamos lo que no está funcionando (por nuestra parte), poder adquirir herramientas o habilidades nuevas que sí funcionen y resulten útiles», afirman nuestros expertos.

 

El trabajo de las relaciones

Uno de los objetivos de nuestro servicio en adicciones tecnológicas es trabajar las relaciones. Si hay seguridad y confianza, las estrategias que se pongan en marcha para poner límites, comunicarse o llegar a acuerdos resultarán eficaces. Por el contrario, de poco serviría intentar regular el uso de los dispositivos o comunicarse con un adolescente si nos vive como una figura que no nos comprende.

Las nuevas tecnologías suponen riesgos, y en función de cómo las utilicemos pueden llegar a generar síntomas como insomnio, desmotivación vital, confusión, irritabilidad o hiperactividad. Pero en muchas ocasiones, desempeñan una función necesaria para todos y especialmente para los adolescentes, por el momento evolutivo en el que se encuentran las relaciones sociales, la aprobación de los demás, las experiencias de triunfo o la búsqueda de sensaciones nuevas.

 

¿Cómo regular el uso?

Es muy importante regular en casa el uso que se hace de las nuevas tecnologías, no sólo durante la adolescencia, sino desde el inicio. Desde que son bebés ya utilizamos los dispositivos para distraerles, calmarles o darles de comer. Además, el uso que nosotros mismos hacemos de los dispositivos también es crucial para su aprendizaje. Regular el uso que hacen de las pantallas no será posible si no establecemos con nuestros hijos/as una relación basada en la confianza, el respeto y la empatía.

De nada sirve hablar con nuestro hijo/a si él nos vive como que cada vez que nos acercamos a hablar con él es para corregirle, juzgarle, darle consejos o ponerle una consecuencia. No es tan importante lo válidas, ciertas o sanas que sean las ideas que les estamos trasmitiendo, sino desde dónde lo estamos haciendo. Si estamos hablando con ellos desde un lugar en el que se sienten comprendidos, validados y seguros o lo estamos haciendo desde un lugar en el que se sienten incomprendidos, juzgados o perseguidos.

Así pues, y partiendo de esta base que podríamos llamar “segura”, de respeto y de confianza, nuestros expertos comparten algunas indicaciones útiles tanto en la crianza como en la educación de los y las adolescentes en cuanto al uso saludable y responsable de las nuevas tecnologías.

Indicaciones para el uso saludable de las nuevas tecnologías

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